Como en casa
Es la cuarta vez que soy invitado a tocar en la Sociedad Bilbaína por Juventudes Musicales de Bilbao. He repetido la Waldstein de Beethoven y la Sonatina para Yvette de Montsalvatge, que tanto éxito tienen, y he introducido la Sonata-Fantasía de Scriabin e Invernal, una obra contemporánea de Mario Carro.
La acústica del lugar es muy agradable, aunque no sea una sala de conciertos al uso. Tiene un gran piano K. Kawai con un sonido muy orgánico y brillante que permite realizar tanto un Beethoven muy rotundo como un Scriabin con mucha sensibilidad. Siempre es un gusto tocar en esas condiciones.
Si bien es cierto que he repetido la mitad del repertorio respecto al anterior recital en esta sede, el resultado ha sido completamente diferente. El primero en notar el cambio he sido yo mismo.
Todavía me acuerdo de lo nervioso y agarrotado que tocaba hace un par de años, pero esta vez me he sentido muy tranquilo y he podido concentrarme más en dar soltura a mis dedos e integrar un discurso fluido y convincente. De esta manera, he podido lograr mayores contrastes en la Waldstein y cuidar más las atmósferas de la Sonata-Fantasía, así como tener la mente bien fresca para las articulaciones de Invernal y los caracteres de la Sonatina para Yvette.
Después de casi un año sin hacer conciertos por las restricciones, este curso ya he hecho dos recitales, y tengo más proyectos programados y en mente; parece que ya voy a poder tocar en público con normalidad. Me hace mucha ilusión pensar que, a pesar de todo, podré sacar a relucir todo lo que he trabajado en estos últimos años.

Deja un comentario